SIMPLEMENTE ZOBEYDA LA MUÑEQUERA

A la artesana Dagmar Quintero, la hija «putativa» de Zobeyda.

La Maestra Zobeyda con paciencia de araña tejió su espíritu y le dio puntadas maestras de amor a su formación humana.

El pueblo de Píritu, del estado Portuguesa, es parte del emporio agrícola y pecuario de la región. Atravesado por ríos que nacieron en las tierras andinas y se abrieron paso entre caídas y farallones hasta llegar a las planicies llaneras depositando el líquido vivificador y el humus arrancado a las montañas. Este paradisíaco pueblo fue el lugar de nacimiento de una niña que sus padres dieron por nombre Zobeyda Candelaria Jiménez Parada, vino al mundo prematuramente el 2 de febrero de 1942, día de la Virgen de la Candelaria, en la casa familiar llamada «La Salvuchera» ubicada en la calle real del pueblo.

Nos dice Zobeyda, en su: «Autobiografía De Una Muñeca Cimarrona» (2013), que el patio de su casa era tan grande que allí funcionó el primer cine del pueblo. Ella se define simplemente: «Soy Zobeyda Jiménez. A veces soy Zobeyda, a veces soy muñeca. O soy las dos cosas. Soy maestra bolivariana, amante de las cosas más sencillas de la vida».

A la Maestra Zobeyda la conocí por referencias a través de las «chacharas», conversaciones, en los tiempos clandestinos de la lucha armada revolucionaria en las décadas del 70` y 80` del siglo XX, en los frentes urbanos, de la guerrilla rural y en los calabozos junto al colectivo de presos políticos. Muchos de nuestros camaradas fueron captados, formados e incorporados por la Maestra Zobeyda a la lucha por la liberación nacional y el socialismo, sus cartas de aliento, esperanzas y lucha eran compartidas, comentadas y contestadas en colectivo, esos «besos de papel» de la Maestra contribuyeron en nuestra formación política y humana. La Maestra Zobeyda siempre practicó la solidaridad activa con los pueblos que optaron por su autodeterminación soberana e independiente en lucha contra el colonialismo y el imperialismo.

Luego en la década de los 80`por intermedio del revolucionario Kleber Ramírez Rojas, cuando intentábamos el rearme ideológico del movimiento revolucionario venezolano a lo interno del Partido de la Revolución Venezolana y el Movimiento Político Ruptura, entre la base de apoyo revolucionaria de la región de occidente se encontraba la Maestra Zobeyda, como ya éramos «viejos» camaradas de lucha a través de los cuentos y los «besos de Papel», escritos con tinta indeleble, la correspondencia clandestina nos unió y el conocernos, de bis a bis, fortaleció nuestros lazos de huella profunda. Más tarde se profundizó el tejido de la red de sueños y esperanzas a través de la artesana, su hija «putativa», Dagmar Quintero, el poeta Tito Nuñez, Fruto Vivas, otro hijo «putativo» Sydney Aranguren, Fran Ortiz, Pedro Pablo Linárez, Wilmer Peraza, Iván Pérez, Alirio Briceño, el flaco Francisco Prada, entre otros y otras.

Eusebia, la muñeca, fue su constante y amada compañera de confidencias, alegrías y también de tristezas. Al referirse a ella le expresó a Gonzalo Fragui (Aporrea, 2012): «Eusebia es hija de doña Eusebia Montilla quien a su vez era hija del general Montilla (…) por eso Eusebia es así porque fue hecha con amor… por sus costuritas, por sus hilitos corre la sangre del general Montilla. Montilla también es un ser querido…» De grato recordatorio son las conversas que Zobeyda la Muñequera nos regalaba cuando se achinchorraba en La Casa De Las Muñecas de Trapo, en su querido Píritu, y nos hablaba de la otra historia, la de los vencidos como el «Tigre de Guaito», el Indio Montilla o el general Rafael Montilla Petaquero, Trujillano nacido en San Miguel, Boconó… y terminábamos cantando: «Ahí viene Montilla a dar la Pelea…» Utilizando la pedagogía que enseña a desaprender para aprender, sobre las bases de la descolonización, para ver, analizar y estudiar la historia desde la óptica de la Educación Popular, sobre estos cimientos ejerció el magisterio como apostolado social. También nos instaba a aprender a escuchar el silencio que emana desde nuestro interior, el cual nos canta lo maravilloso de la vida a cada latido de nuestro corazón acompasado con cada aspiración y exhalación de oxigeno vivificador.

JUGANDO APRENDIENDO.

La Maestra Zobeyda la Muñequera, creó y utilizó su pedagogía lúdica, a través de los juegos como estrategias para la enseñanza y la formación de las y los niños, al igual que las personas adultas, obreros, campesinos, los compatriotas privados de libertad… con Eusebia como Ayudante y sus muñecas andariegas se recorren la Patria-Matria venezolana, la Gran Americana y Caribeña y otros pueblos del mundo, enseñando entre puntadas de hilo y retazos de tela la historia de los vencidos para dignificarlos en su justa dimensión. Como Ezequiel Zamora, el general del Pueblo Soberano, ella también fue una niña pulpera y se fue convirtiendo, como mutá el gusano en mariposa, en una Maestra-Pueblo. Fue repartidora de propaganda clandestina contra la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, quien persiguió a su familia. Se hizo militante revolucionaria y fue formadora de juventudes que enfrentaron heroicamente la dictadura puntofijista. Su credo fue el de Los Poderes Creadores Del Pueblo y montada en la grupa del Caballo Que Comía Flores del poeta Aquiles Nazoa canto al Amor, la paz, la dignidad, la independencia y la soberanía de los pueblos del mundo. Convirtió al pueblo de Píritu en la sede de la UNESCO con la Casa De Las Muñecas de Trapo. Los gobiernos del Pacto de Punto Fijo la pusieron en la lista de sus enemigos e intentaron condenarla a la «muerte Laboral» pues su magisterio era considerado como subversivo, ella, Zobeyda, atentaba contra el estatus de la hegemonía cultural de las clases dominantes que imponen la cultura del petróleo: la muñeca Barbie del imperio vs las muñecas de trapo, de la descolonización y la liberación nacional, hechas con infinito Amor. Como buena zamorana aplicó la «política del cuero seco», si la pisaban por un lado, se alzaba por otro.

Nuestro último encuentro fue en el hermoso pueblo del pie de monte andino: Biscucuy, estado Portuguesa, a la vera del río, en un potrero que sirvió para montar un acto en homenaje al revolucionario, poeta, docente y comandante guerrillero Argimiro Gabaldón (1919-1964), en su pueblo natal celebramos sus 89 años de edad, el 15 de julio de 2008. Allí como insigne Educadora Popular la Maestra Zobeyda nos compartió sus saberes aprendidos en el libro de la vida, testimonios de excepción que emanaban de un ser que ha sido participante del proceso historio venezolano del siglo XX y los albores del XXI, igualmente nos puso tareas impostergables para afianzar el proceso bolivariano y construir nuestro socialismo del siglo XXI.

 Somos lo que somos por los aportes de muchos/as que con su ejemplo nos señalan que una arepa compartida sabe más sabrosa. Es por ello que cierta y simplemente Zobeyda la Muñequera es Patrimonio Cultural del Pueblo Venezolano. El Día 2 de febrero, la liturgia católica celebra la Virgen de la Candelaria. En Venezuela desde el Movimiento Artesanal y su institucionalidad: el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y sus entes adscritos Fundación Red de Arte/Centro Nacional de Artesanía y la Misión Cultura, junto al sector artesanal celebramos el DÍA NACIONAL DE LAS MUÑEQUERAS Y MUÑEQUEROS en Homenaje a Zobeyda Candelaria Jiménez de Ochoa (2-2-2012). Desde el cielo de las muñecas Zobeyda estará cantando junto al panita Alí Primera. Simón Bolívar y su «Loca Amable» Manuelita Sáenz estarán montando el joropo. Y el poeta Aquiles Nazoa se dedicará a atizar el fogón del sancocho.

Jesús Mujica Rojas.

Ceramonauta.

Caracas, 27 de enero de 2021

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