Pedro Reyes Millán: “soy artesano de nacimiento”

Qué hablen los creadores

Pedro Reyes Millán: “soy artesano de nacimiento”

Marlon Zambrano

Pedro Reyes Millán (Nueva Esparta, 12 de junio de 1940) no ha transitado la vida en vano. Ha curtido su epopeya de creador reproduciendo las enseñanzas que su padre y su abuelo le legaron como una herencia amorosa. No conforme, a sus 82 años, se puede jactar de ser un innovador pertinaz que maneja su oficio ancestral con entusiasmo de niño deslumbrado, pero con la genialidad de un maestro. Se considera artesano de nacimiento, fraguado en la cuna de un pesebre-taller a orillas del mar, otro signo de una ajetreada existencia que lo sacó de su Juan Griego natal, en Margarita, y lo trasladó a Mérida donde aún produce artilugios de ilusión con sus manos poderosas, con las que ha deshojado las espigas del ramaje tupido que ha sido su vida desde que aprendió a torcer la materia prima a su favor, hasta que inscribió su sed de justicia en la lucha armada, primero contra el dictador Marcos Pérez Jiménez y luego contra el sistema de opresión de la Cuarta República.

Se imaginería se detiene en el taparo, donde despunta como un genio, pero ha pasado por la talla, repujado, pirograbado, serigrafía, escultura, especializaciones que fue logrando mientras militaba en la guerrilla urbana e iba a dar a las mazmorras del presidio político una y otra vez.

Hoy, a su edad, no es que esté cansado, solo está creando amainado en su taller, mientras orienta la lucha al espacio gremial donde insiste en continuar el legado que le agradece a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro: la visibilización del sector artesanal, con la posibilidad implícita de seguir soñando.        

– ¿Qué es la artesanía?

– Es la representación en el lenguaje de las imágenes del afán, del deseo de perpetuidad que tienen las culturas de las clases explotadas. La artesanía pone en evidencia el valor ideológico de las creaciones del pueblo. El artesano siempre vio a la naturaleza como el bien común, por eso aprendió a interactuar con ella, tratando de interpretarla, creando un lenguaje que le permitiera hacer la lectura correcta del momento histórico en que sus manos y su intelecto se conjugaran para producir la tecnología que le facilitara la forma de crear el bien material que llena de gozo, alegría y felicidad a su espíritu. Los artesanos seguimos siendo utópicos, soñadores en la búsqueda de dar a nuestros sueños almohadas de realidad, soñamos con una sociedad alternativa que permita crear y consolidar espacios donde el ser humano y la naturaleza sean su destinatario y protagonista y la vida sea concebida, disfrutada y compartida en armonía con el bien natural de nuestra sociedad.

– ¿Cómo se hizo artesano?

– Yo nací en una aldea de pescadores artesanales de la Isla de Margarita, que es un pueblo de mar llamado Juan Griego. Por ser hijo y nieto de artesanos, nací en una casa-taller donde mis primeros juguetes fueron materias primas y herramientas. Allí, viendo trabajar a mi padre aprendí el manejo de las herramientas y a construir mis propios barcos, carritos, papagayos, guantes de lona, bates. Así crecí, aprendiendo a trabajar en la práctica. Construía luego mesas, sillas, objetos de madera de uso utilitario, y creo que eso marcó todo el andamiaje de mi estructura artesanal. Más tarde, cuando crecí, empecé a estudiar materias primas con las que trabajaba mi padre, y a manejar con facilidad las herramientas. Puedo decir que toda mi vida la he administrado a través del trabajo de mis manos, producto de mi creatividad y mi intelecto. Considero que no es aventurado decir que soy artesano de nacimiento, porque los códigos de la construcción y la creatividad estaban inscritos en los genes de mi sangre. Cuando me hice adulto y la necesidad me llevó a volver mis ojos hacia el quehacer artesanal, me encontré con que tenía la formación y la estructura mental para desarrollar el trabajo. De allí me volví investigador de materias primas que consideraba que estaban siendo subutilizadas y me puse a investigarlas y a transformarlas en objetos útiles para la vida.

– Cinco creadores que hayan influido en su obra

– En primer lugar tendría que nombrar a mi padre, Felipe Reyes Neri, quien fue quien me inició desde niño en la artesanía. En segundo lugar, cuando estuve preso en la cárcel de Mérida conocí a un escultor de piedra llamado Recci Luna con quien estuve trabajando y recibiendo clases de escultura y talla. Cuando salí de la cárcel de San Carlos creé una fundación para el trabajo de corrección interior. Empecé a trabajar el vidrio, hacer paredes en espejo, y más tarde me hice técnico en Dry Wall, y allí mi maestro fue un colombiano llamado Omar Perlaza, con él aprendí en tres meses y me hice experto, lo que me generó trabajo para los Juegos panamericanos del 83, en oficinas en Plaza Venezuela, el Hospital Psiquiátrico de Caracas, el IPASME, Sanidad Militar. Luego me asocié con Rafael García que es el mejor serígrafo de este país. Con él aprendí ese arte y creamos una compañía llamada Gráfica Contemporánea con la cual hacíamos serigrafía de arte y trabajamos para todos los artistas plásticos del país. Dimos un salto cualitativo al estampado y la gráfica pasando de un pliego, que era lo que se hacía antes, a estampados de gran formato. En esa empresa produjimos el primer libro hecho totalmente en serigrafía en el país. Totalmente artesanal llamado La piedra y el espejo con dieciséis poemas inéditos de Antonia Palacios y dieciséis serigrafías de Luisa Richter. También hicimos un programa que se llamó El arte en la moda con Tropicana, donde estampábamos telas para el vestido, cambiando el método de estampado que se hacía en miles de metros en rollos, y nosotros dispusimos hacerlo en maniquí, lo que genera la ventaja de que el estampado está siempre donde el corte del vestido y la costura no interrumpen el diseño. Luego de eso pasé a Barinas donde empecé mis trabajos con el taparo, año 86, allí me influenció el ingeniero agrónomo Aquiles Escobar Bobes quien me dio muchas instrucciones sobre el taparo y basándome en sus investigaciones empecé a trabajar. Antes se trabajaba en una forma muy rudimentaria en Venezuela, solamente se trabajaba el taparo seco y se grafiaba o se dibujaba sobre él. Yo empecé a investigar y me di cuenta de que podía trabajarlo en cualquier estado de maduración, y fui descubriendo uno a uno los inmensos secretos que el taparo guardaba.

– ¿Cree en la organización de los artesanos?

– Por supuesto, y lucho por ello, por eso estoy preocupado por la creación del Consejo Nacional Artesanal, y trabajo fervientemente por lograrlo.

– ¿Cuál es el mayor desafío del sector artesanal actualmente?

– Para mí, lo más importante ahorita es la creación de los consejos artesanales municipales y estadales, y la creación del Centro Nacional Artesanal.

– ¿Ve con optimismo las políticas a favor del emprendimiento?

– Los artesanos somos emprendedores por naturaleza, pero tenemos un sistema que nos permite ser dueños de nuestro modo de producción. No solamente tenemos la fuerza de trabajo, sino que además somos productores de nuestras propias herramientas, por lo tanto somos dueños de la plusvalía que el trabajo produce.

– ¿Qué aportes a la artesanía estamos dando desde Venezuela?

– Habría que decir que Venezuela es uno de los pocos países donde los artesanos han creado su propia ley de protección y fomento del trabajo artesanal. Es un trabajo hecho a mano, con bellos acabados y la utilización máxima de la materia prima.

– Dos artesanos amigos o conocidos que admire

– Esta es una pregunta difícil de responder porque hay muchos artesanos admirables. Yo diría que el juguetero Mario Calderón es un amigo y excelente artesano. Por otra parte, mi compañera Nora Lew es una extraordinaria ceramista, y me gustaría nombrar también a Jessy Fazzi que es una tejedora con manos extraordinarias que trabaja con el cascarón de plátano.  

– ¿Cree en las musas o en la disciplina del trabajador?

– La inspiración o musa es imprescindible en toda actividad creativa, pero para realizar el trabajo es necesario tener responsabilidad, coherencia y tenacidad. Estos elementos sumados a la habilidad y destreza de las manos, y la creatividad y el manejo del intelecto, es lo que permite construir la obra.

– ¿Cuenta con taller propio o trabaja por su cuenta?

– Sí, tengo otra vez taller propio, trabajo por mi cuenta y parte de mis herramientas las hago yo mismo, igual la comercialización de lo que produzco la realizo yo mismo a través de encargos y exposiciones.

– ¿Qué tecnología aplica a su trabajo? ¿Aporta innovación?

– En el trabajo del cuero creé una tecnología propia que se llama cuero amoldado pirograbado. Significa que yo hago una pieza tallada en madera y luego la revisto con cuero de chivo, la amoldo a esa talla y la termino con el pirograbador. Esa técnica me permite obtener una pieza bidimensional con las sinuosidades de la talla y el pirograbado. Luego la termino con una moldura de madera y la meto en un estuche de madera moldurada. En el taparo creé la utilización de nuevas herramientas, de nuevas tecnologías, como la caladora para cortar la superficie del taparo, una minifresadora para hacer el grabado, y al final trabajo con un torno para dentistas, que me permite utilizar unas fresas intercambiables que me dan acabado perfecto. Además trabajo el taparo en el propio árbol, creando una interacción entre el hombre y la planta de mutuo elogio, en donde creo una especie de molde que le pongo al taparo para que crezca tutorado dentro de ese molde, creando piezas realmente estructurales muy bellas.

– ¿Cree en el trabajo colectivo?

– Por supuesto que sí, pero como soy investigador y me preocupa crear nuevas técnicas, me ingenio talleres para difundir las nuevas técnicas propuestas por mí y profundizo ese conocimiento hasta finalmente hacerlo colectivo.

– ¿Qué aportó Chávez al sector artesanal?

– El hecho constitucional. Chávez, agregando el artículo 309 a la Constitución Bolivariana logró visibilizar al trabajador artesanal y darle rango constituyente a la artesanía. A él le agradecemos habernos visibilizado totalmente.

– ¿Y el presidente Nicolás Maduro?

– Siguió la visibilización del movimiento artesanal y agregó el darle el bono de cultura a los artesanos y a los cultores en general.

– ¿Cómo ingresó a la lucha armada?

– Cuando cumplí los 15 años mi padre, que era un militante clandestino de la lucha contra Pérez Jiménez, sintió la necesidad de confiarme su forma de lucha y a razón de eso, una vez terminada nuestra conversación, lo planteé mi necesidad de luchar a su lado. Así estuve hasta el año 57 cuando decido entrar a la Escuela Militar para cumplir con un lineamiento que había trazado el Partido Comunista y Acción Democrática en la resistencia, que era el de infiltrar a las Fuerzas Armadas. Me hice cadete y participo de esa forma en el primer levantamiento que tuvo una escuela militar en Venezuela, en la Escuela Básica de las Fuerzas Armadas, año 58. Luego de derrocada la dictadura salgo de la escuela con la intención de estudiar ingeniería en la Universidad Central de Venezuela y me agarra el torbellino revolucionario. Participo en la descomposición interna de Acción Democrática y soy fundador del MIR. Estando en esas actividades fundo la primera Unidad Táctica de Combate (UTC) que se creó en Caracas. Allí estuve participando en la búsqueda de armamento para defender al pueblo en las manifestaciones de calle que se hacían a diario. En el año 58 se da el alzamiento de Moncada Vidal en Miraflores, la primera oportunidad en que participo junto al pueblo en la retoma del palacio. Allí descubrí que el partido de gobierno, AD, en el que yo militaba para entonces, engañó al pueblo diciendo que era un alzamiento en contra del gobierno cuando realmente era la respuesta que el comandante Vidal le estaba dando a la Junta de Gobierno que estaba siendo desbordada por las clases dominantes. Me sentí engañado por el partido. Dentro del MIR actuaba en la lucha armada contra la policía y el ejército. Estando en esas actividades ya trabajaba en el Ministerio de Obras Públicas como topógrafo y un militante que me conocía bastante bien, me anunció como participante en la subversión. Me hacen preso por primera vez en la avenida La Salle frente a la cervecería Munich. Me llevan detenido por el SIFA a la prefectura de El Recreo, allí me dejan y me escapo ese mismo día. Luego empiezan a buscarme y paso a la clandestinidad. Desde ese momento ya soy militante de una unidad de combate llamada Destacamento Rudas Mezone, que es el primero que crea el MIR.

– Un libro, una película, una comida de su preferencia

– El libro Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. La película Talla de valientes. La comida, la cazuela de mariscos.

– ¿Algún gusto por un objeto, un fetiche?

– Realmente mi gusto en especial es las herramientas, sobre todo las de grabado: gubia, formones y el dremel.

 – ¿Ha sentido el impacto del bloqueo sobre Venezuela?

– Si, el bloqueo se ha sentido en la vida, en la cotidianidad, pero en mi trabajo no, porque yo sigo trabajando igual.   

– ¿Qué opina de la guerra Rusia-Ucrania?

– Que Rusia fue muy prudente al aceptar durante veinte años los ataques que se hacían desde Ucrania y que actuó en forma defensiva al crear esa operación de participación contra Ucrania por lo el peligro que ya sentía en sus fronteras, invadidas en la práctica por la OTAN. La OTAN es responsable de lo que ha sucedido hasta ahora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.