La Cruz de Mayo en Venezuela: El arte de “vestir” la tradición con el alma de los pueblos

En el marco del Día de la Santísima Cruz de Mayo, este domingo 03 de mayo, se llevó a cabo en el Eje del Buen vivir de Caracas una vibrante jornada de resistencia cultural y espiritualidad. Más que un ícono religioso, la cruz es, en nuestra tierra, un ser vivo: se viste, se vela, se parrandea y se pasea. Este año, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y sus entes adscritos unieron esfuerzos para honrar esta tradición, que, en cada rincón del país, se manifiesta como un acta de identidad heredada de nuestros ancestros africanos, indígenas y mestizos.

Tradición, Ritual y Cantos: Saberes en diálogo
El corazón de la jornada fue el conversatorio “Tradición, Ritual y Cantos”, que destacó por una enriquecedora participación de investigadores y profesores de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio (UNEM). Durante la tertulia, profundizaron en la cosmovisión de la festividad. La profesora y decimista Reina Bello expresó: “Hablar de la Cruz de Mayo es hablar de cultura, de agricultura y del pueblo”. Explicó que la cruz Vive dos momentos fundamentales en el año: la Floriada y la Carbonizada, aquella que colocan en la frente los miércoles de cenizas… “La cruz tiene cuatro cuadrantes que representan las estaciones (primavera, verano, otoño e invierno) y los elementos (agua, fuego, aire, tierra) … Todos los seres humanos somos una cruz diaria que, al abrir los brazos, damos esa forma”, reflexionó.

Por su parte, el cultor popular Cruz Palacio destacó la conexión telúrica del ritual: “Para nosotros, la cruz es un árbol ligado a la tierra, a la producción y a las cosechas. Símbolos que mueven todo cuanto sucede. No celebramos la cruz por festejo, sino por honor y creencia”.

La velada fue protagonizada por destacados decimistas y cantores, entre los que resaltaron Neguel Machado, Soraya Padrón, Nazaret Madriz y Jovanni Palacios, quienes con sus décimas y cantos avivaron el entusiasmo del público. En este mismo espíritu, la Premio Nacional de Cultura, Luisa Pérez Madríz,
“Luisín”, subrayó: “Venezuela necesita mucha paz. Le pedimos a nuestra cruz por la reconciliación, compartiendo con esa Venezuela tan bonita, y que tanto adoramos”.

Voces por la salvaguarda de la herencia cultural
El Ministro del Poder Popular para la Cultura, Raúl Cazal, profundizó en la dimensión política y social del ritual: “Mantener vivas estas tradiciones es garantizar nuestra memoria histórica. La Cruz de Mayo no es solo historia, es presente. Es un compromiso del Estado acompañar estas expresiones que nos definen como pueblo soberano y creativo”.

Cazal enfatizó además que esta festividad es un pilar de la resistencia simbólica: “Cada vez que un joven se involucra en vestir el Santo Madero, está ejerciendo un acto de soberanía cultural. Estas manifestaciones son el antídoto contra la desmemoria; nuestro deber es proteger el derecho de los pueblos a celebrar sus ciclos de vida y sus esperanzas en la tierra, asegurando que el eco de nuestros tambores y décimas siga siendo la voz que nos guía hacia el futuro”.

El legado en las manos de “Luisín”
Para la maestra “Luisín”, oriunda de Curiepe, esta festividad es un hilo conductor entre generaciones. “En los velorios de cruz no se baila; es un acto espiritual donde los decimistas improvisan para pedir por la salud, las cosechas y la paz”, explicó. Su mayor alegría, confesó, es ver a las nuevas generaciones tejiendo palmas para vestir a la Cruz, asegurando que la tradición perdure en el tiempo.


Un despliegue de fe y pedagogía
La jornada ofreció talleres de origami, pintura, tejido y creación de cruces en arcilla. Durante el “Círculo de las Décimas”, decimistas y cantores elevaron plegarias a la Cruz de Mayo por la paz del país, el pronto regreso del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, además de pedir fuerza y protección para la mandataria encargada.
La jornada estuvo acompañada por las viceministras Gabriela Simoza y Mary Pemjean, coorganizadoras del encuentro, Así como por el movimiento de muñequeras de Venezuela, quienes facilitaron el taller de elaboración de flores para adornar a la Cruz. El público participante disfrutó además de dulces tradicionales como el cafunga, el arroz con coco, los besitos de coco, los buñuelos y de un tradicional sancocho.
Un cierre de encuentro popular

La jornada, amenizada por las agrupaciones Songoycultura y el ensamble musical de la Universidad del Magisterio, se transformó en un encuentro espontáneo que se extendió por todo el Eje del Buen Vivir, con el ritual “Préstame tu Cruz” entre los prestadores de distintas ofertas gastronómicas, que allí hacen vida.


La velada concluyó con el desmontaje del altar, donde los asistentes compartieron velas, frutas, semillas y cruces de canela, reafirmando que, mientras un venezolano alce sus brazos para vestir al Santo Madero, nuestra identidad cultural seguirá floreciendo.

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