A orillas de Playa Guacuco, donde el Caribe susurra historias de sal y arena, habita una mujer que ha logrado transformar lo cotidiano en piezas utilitarias de la artesanía contemporánea.

Doris Bonillo, a través de su maestría, no solo crea piezas decorativas; ella custodia una tradición que ha resguardado durante más de 35 años en la Isla de Margarita, convirtiéndose en un referente vivo de la identidad artesanal de la región.
La especialidad de esta creadora es asombrosa: para ella, los elementos del mar son la materia prima fundamental. Con una técnica depurada, elabora collares, pulseras, zarcillos y diversos accesorios utilizando escamas de pescado (específicamente de sábalo) y las delicadas conchas de la madreperla.


Esta práctica se alinea perfectamente con la artesanía contemporánea, definida en el Artículo 7 de la Ley para el Desarrollo y la Creación Artesanal, que reconoce aquellas obras que fusionan nuevos diseños y procesos creativos con técnicas tradicionales y el aprovechamiento de recursos locales.
Esta práctica se alinea perfectamente con la artesanía contemporánea, definida en el Artículo 7 de la Ley para el Desarrollo y la Creación Artesanal, que reconoce aquellas obras que fusionan nuevos diseños y procesos creativos con técnicas tradicionales y el aprovechamiento de recursos locales.


Su visión, de carácter sustentable, demuestra que la calidad de un producto reside en la capacidad de otorgar valor a lo que otros consideran desecho.
Bonillo representa la mente creativa detrás de cada pieza realizada en conjunto con su familia. Su esposo e hijos son los encargados de procesar los materiales para materializar sus ideas y lograr el acabado ideal según la exigencia del público.
Este modelo de trabajo constituye una Unidad de Producción Familiar, figura que garantiza que el saber artesanal sea transmitido generacionalmente, asegurando la preservación de la técnica.
“Soy una de las más antiguas de aquí; todo el mundo me conoce y me busca por mi trabajo”, afirma la artesana con el orgullo de quien sabe que su labor es un bien de interés cultural.
Más allá de sus creaciones, lo que verdaderamente cautiva de Doris es su fe inquebrantable. Para ella, el porvenir de la isla es brillante y se declara lista para recibir las bondades que están por venir.





Si te encuentras de paso por la Isla de Margarita, no olvide visitar Playa Guacuco y buscar a la artesana Doris Bonillo. Es una parada obligatoria para quienes desean algo más que una joya: es la oportunidad de llevarse un pedazo de la historia productiva de la región, tal como lo promueve el segundo vértice de la Gran Misión Viva Venezuela, Mi Patria Querida.