Este miércoles 28 de octubre, el Palacio Municipal de Calabozo fue el escenario para declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial del municipio Francisco de Miranda al Colectivo Loceras de El Socorro de La Portuguesa.
El acto se llevó a cabo en la mañana de este miércoles 28 de octubre en las instalaciones del Palacio Municipal de Miranda. El objetivo central de esta actividad fue reconocer formalmente a este colectivo artesanal, el cual ha preservado, defendido y transmitido técnicas de elaboración de la loza propias de esa localidad, legado de sus antepasados indígenas.
Esta declaratoria impulsa los saberes de 32 mujeres, en cuyas manos reside la salvaguarda de estas técnicas, materiales y diseños protectores del patrimonio tangible e intangible de El Socorro de La Portuguesa, como una expresión soberana y liberadora que garantiza la permanencia de los saberes en el tiempo.



La sesión solemne contó con la participación de Aracelis García Reyes, presidenta de la Fundación Red de Arte, quien fue invitada como oradora de orden. Inició su discurso con las siguientes palabras: “Se me ha otorgado el honor de ser oradora de orden. Y con el respeto de la ciudadana alcaldesa y del cuerpo de ediles, tomo la palabra para hablar desde el des-orden”. ¿Por qué desordenar? Porque el orden establecido nos ha hecho creer que el único saber válido es el de los libros, los laboratorios y los algoritmos.
Nos dicen que una máquina puede diseñar una tinaja en segundos, que un programa puede calcular la temperatura exacta de un horno. Y sí, puede hacerlo. Pero ninguna máquina puede sentir el peso exacto de la humedad en las manos curtidas de una locera. Ninguna puede leer el barro como un archivo de mitos y de estrellas. Ya lo dijo Miguel Acosta Saignes en su libro “La cerámica de la luna”: el barro no es un objeto decorativo, es un archivo astronómico, mítico y espiritual de nuestros pueblos originarios.
Para ellas, además, es el calendario de la producción. Hay lunas para extraer la tierra de múltiples colores de los barrancos, lunas para amasar, lunas para encender el horno. En el plenilunio, cuando las Pléyades se asoman en el cielo, las ancianas saben que es el momento de la gestación silenciosa del barro. Ese saber no se programa ni se descarga: se hereda, se escucha, se aprende mirando el cielo y sintiendo la tierra.
Durante su intervención, destacó el protagonismo de la mujer en la producción cerámica: “Esta es una tradición matrilineal. Desde María Vicenta Cancines hasta Mariana Carolina Alvarado Cancines y las nuevas generaciones. El saber se teje de generación en generación, “de la palabra y el hacer”. Son ellas, las mujeres de El Socorro, quienes “echan la leña” en los hornos de humo. Reconocer a estas 32 loceras es reconocer la jefatura de hogar, la transmisión de valores y la resiliencia femenina. Son ellas las del tiempo de emanación, ese tiempo lento en que el espíritu se va metiendo en el barro, la paciencia de la tierra convertida en alimento». García exaltó: «Que este día sea el recordatorio permanente de que este patrimonio no se declara desde un escritorio, sino que se sostiene, se resguarda y se teje con manos de mujer que han ofrendado su saber de generación en generación».



Dirigiéndose a las creadoras, la presidenta de la Red de Arte destacó:
«Compañeras loceras, hoy estamos sembrando soberanía. Ustedes son las ceramonautas que viajan en el tiempo. Esta declaratoria es un acto de amor y de justicia; que este reconocimiento sea un abrazo entrañable de Calabozo para ustedes, que proteja sus saberes ancestrales y garantice su permanencia».
Además, enfatizó que «lo que hoy se declara patrimonio no son piezas de cerámica de interés, sino la dignidad profunda de nuestras mujeres y la resistencia de una tradición local que se niega a ser borrada».
Durante el evento, se realizó la entrega oficial del Acuerdo de Cámara que declara estas técnicas tradicionales y esta manifestación ancestral como Patrimonio Cultural Inmaterial de la localidad. Asimismo, se otorgó un reconocimiento especial a doña María Vicenta Cancines, honrada como madre mayor y protectora del legado de las Loceras de El Socorro de La Portuguesa, y se hizo entrega de una estatuilla de cerámica a cada uno de los miembros presentes del colectivo artesanal y a las autoridades.
El encuentro convocó a artistas, cultoras, artesanos y trabajadores, así como a la comunidad en general. Entre las autoridades asistentes destaca la presencia de Alfreina Álvarez, alcaldesa del municipio Miranda, quien sorprendió al público con la lectura del decreto de protección de esta comunidad cultural, mediante el cual se protege el territorio donde residen las Loceras y donde está asentado un yacimiento arqueológico del que seguramente provienen los conocimientos ancestrales de estas mujeres.


Allí mismo, la alcaldesa se comprometió con la construcción y equipamiento de un taller de producción y almacenamiento de la materia prima, que funcione también como espacio de comercialización. También asistieron José Román, autoridad única de Cultura de Guárico; Maryori Solé, coordinadora estadal de la Misión Cultura; los promotores de esta iniciativa; así como Ubaldo Ruiz, cronista de la ciudad de Calabozo, y el cuerpo de concejales del municipio en pleno.
La programación del día incluyó una muestra de música llanera a cargo de Agustín Linares (hijo) y Antonio Figueredo, y la inauguración de la exposición «Loza, Artes y Fotografía», que reunió una muestra de la loza elaborada por las mujeres homenajeadas y el trabajo fotográfico de Héctor Casamayor, quien se adentró en la intimidad de las 32 maestras artesanas, retrató sus cotidianidades y entregó un exquisito trabajo de estética impecable y de un valor documental envidiable para la antropología social.

